Un nuevo comienzo.-Capítulo 16



Capítulo 16.-

Un nuevo comienzo.-

Me han llamado del psiquiátrico del hospital Garcia Morato para autorizarme una visita a Pedro, me alegré al verlo por el cambio tan drástico que había sufrido, estaba mas gordo y se le veía radiante por verme y un atisbo de esperanza se instalaba de nuevo en mi alma, ese alma de la que me hizo desligarme el comportamiento de los religiosos y sus religiones, pero de la que no quería renegar por miedo a un castigo divino...aunque de todas formas, ya estamos bastante castigados con las miserias que tenemos que contemplar en este mundo de fieras donde la mas sanguinaria es nuestra especie...

Volví a la oficina contento y esperanzado por el, pero sin echar las campanas al vuelo, ganar la guerra contra las drogas requiere antes haber perdido muchas batallas y solo la gana quien sabe eso y no se rinde jamás. dentro de mi me dije, ojala seas tu uno querido amigo...

Tenia que terminar un presupuesto en la oficina de un edificio en Burgillos que me resultaba interesante y que me recordaba a los zigurat del antiguo Egipto, por su formación escalonada, aunque yo le llamaba el titanic por su forma de barco...
Mis pensamientos no dejaban de girar en torno a Pedro y su situación, aunque le dijera que si caía de nuevo no contara conmigo, en la practica no podía moralmente hacer eso, solo en las situaciones difíciles es cuando hay que poner toda la carne en el asador para ayudar a un amigo por mucho que nos cueste y se que esta andadura será complicada, pero si le estoy pidiendo a el que no se rinda, solo con mi ejemplo puedo hacerle comprender que su lucha es mi lucha...

Pero el presupuesto no lo terminé, mi mente permanecía anclada en los recuerdos, esos que me alegran el alma y me alejan de las miserias de la vida, aunque últimamente esas miserias se limitaran al gran problema de mi amigo Pedro...

Recordaba que cuando volví de Linares, el estaba en la Escuela de formación profesional Virgen de los Reyes, para mi fue una gran sorpresa y mayor alegría, no lo veía desde los nueve años que salé de la casa cuna y teníamos ya once años...no se si fue algo bueno o malo, pero eramos la pareja zipi y zape, esa de los cómic que estaban siempre haciendo travesuras. Nos escapábamos continuamente del colegio, unas veces para buscar pajaritos en los nidos de las azoteas que hacían en los desagües.  

Otras veces nos íbamos a una vaquería propiedad de la diputación regentada por el mismo director del manicomio que tenia una hija que me quitaba el sentido, mientras me alejaba con ella a través de los naranjos, Pedro hacia de vigía por si se acercaba el padre, pero mal vigía tenia que ser, porque más de una vez, me sentía cogido por la oreja, mientras Laurita andaba de puntillas por la fuerza con que el padre la levantaba de otra oreja mientras decía, papi papi, me dueleeee...

En una ocasión, el padre cuando me vio llegar por el sendero, soltó del establo una vaquilla, me quité el chaleco y a modo de muletilla me dispuse a torearla, no era más grande que un san bernardo, pero como venia tan rápida, antes de llegar a mi altura salí corriendo hasta que me arrinconó contra el muro de una alberca de agua para los animales, y en lugar de torear, me di un buen chapuzón hasta que se fue...mis días de torero habían terminado definitivamente antes de comenzar...

En la oficina no había podido terminar el presupuesto perdido como estaba en mis recuerdos y después de cenar me puse manos a la obra, me quedé dormido en la mesa de trabajo, me despertó el sonido del teléfono, era las dos de la madrugada, me sobresaltó y más cuando me dicen que es del hospital, sin muchos rodeos me dicen que Pedro ha muerto...

Me estoy vistiendo con lagrimas en mis ojos y la puerta de mi cuarto se abre, entre las luces que hay detrás suya procedente del salón, su figura se recorta, la luz de mi lampara de trabajo se refleja en unos ojos muertos dentro de unas cuencas hundidas y una piel pegada a los huesos de su cara, me deja aterrado, tu, tu, tu...me acaban de llamar diciendo que estas muerto, oigo mis propias palabras mientras despierto de esa pesadilla que se apoderó de mi sueño...respiré tranquilo al saber que no había pasado nada, Pedro estaría bien...

Ángel Reyes Burgos

La prostituta.-Historia 16

Historia 16.- La prostituta.
Teresa llevaba una apacible vida matrimonial con su marido y sus dos hijos a los que adoraba, ella decía de su marido Rogelio, que era un pedazo de pan y una bendición del cielo ante sus amigos.
Tenían una economía saneada y vivían con comodidad, gracias a sus ingresos como director general de una multinacional con una gran sede en Sevilla dedicada a la industria farmacéutica. 

 El poco tiempo que llevaba en la empresa, no le había permitido ahorrar mucho, pero él quería para su familia una vivienda más digna y se embarcó en una hipoteca para comprar una casa.
Tuvo la mala fortuna de que el abogado encargado de las finanzas cometiera un gran desfalco y la empresa cerró la sucursal de Sevilla quedándose sin trabajo...

Intentó que su mujer no se diera cuenta de su deterioro emocional ante la nueva situación. A los seis meses del despido se había quedado a cero su cuenta bancaria y él seguía sin encontrar trabajo, los recibos hipotecarios estaban venciendo y el banco le amenazó con el desahucio, les estaba costando ya trabajo para obtener lo imprescindible para comer...el panorama era desesperante.

Lucia era una amiga de la Universidad en su época de estudiante y seguían en contacto y también conocía la situación de Teresa por sus conversaciones telefónicas. Ella trabajaba en una güisquería de alto standing donde trabajaban de forma libre cantantes, presentadoras y artistas del cine.
Una sola copa por tener la compañía femenina, costaba 50 Euros y la salida a un hotel se pactaba por anticipado en el local y no bajaba de ochocientos euros la noche.

Lucia le propuso a Teresa que le dijera a su marido que había encontrado un trabajo nocturno en el mercado de abasto y así podía dedicar las noches a ganar un dinero que pocos hombres ganan.
Ella se quedó horrorizada ante esa perspectiva, pero pasaban los meses y se acercaba el desahucio, no tenía con que alimentar a sus hijos y su marido estaba en tratamiento por depresión.
Una tarde llamó a Lucia después de haber hablado con el marido diciéndole que tenía un trabajo en el mercado y se presentó en la güisquería... 

Teresa estaba sentada en la penumbra con lágrimas en los ojos, recordaba a su marido y sus hijos y no se perdonaba a ella misma estar en ese lugar. Lucia se acercó a ella y cambió su panorama mental al hablarle del amor que tendría que tener a su familia para dar ese paso tan difícil. Ella se intentó auto convencer, pero por dentro vivía un infierno ante la perspectiva de tener sexo con otros hombres, porque lo mirara como lo mirara, se iba a convertir en una prostituta.

Con el primer cliente que la invitó a una copa, tuvo que hacer un gran esfuerzo para que sus lágrimas no afloraran a la superficie, consiguió comerse sus emociones y pensar que lo que estaba haciendo era por amor a su familia...
En el hotel estuvo a punto de salir corriendo cuando el hombre se desnudaba, aunque tuvo suerte pues el hombre solo había pagado por dos horas de servicio y pudo hacer dos más durante la noche. Antes de irse para su casa tenia mil ciento ochenta euros en el bolso entre copas y servicios.

Se los dio integro a su marido después de haber escondido algunas joyas, diciéndole que había vendido a un compañero parte de sus alhajas, utilízalo para lo más urgente que tengamos...

Así fue ganando más y más dinero que guardaba para dárselo al marido cada cierto día contándole que provenían de fuentes diferentes para no levantar sospechas...
Teresa no se acostumbraba a esa situación y lloraba con frecuencia y vomitaba sin remedio después de estar con un cliente, por dentro estaba destrozada.

Una noche visitó el local un ejecutivo de la empresa donde trabajaba su marido y ella se negó al reconocerlo a tomar una copa con él y le pidió que la dejara en paz...mira, estoy aquí por culpa de tu puta empresa y chorizos como tú, no quiero que te acerques a mi...

Al día siguiente el marido recibió una llamada contándole donde estaba su mujer por las noche y Rogelio se presentó en el local en el momento en el que un cliente le daba un beso y una palmada en el trasero, ella creía morirse y a él se le hinchaban las venas del cuello de tanto gritar...
Pero que pedazo de puta eres, yo en casa sufriendo con los niños y tú aquí puteando para divertirte, siempre me ha olido mal este trabajo nocturno tuyo, pero ya lo veo claro hija de perra...
No vuelvas a casa, voy a coger tu ropa y a los niños y los dejo en casa de tu madre, por mi puedes seguir puteando todo lo que quieras...no le dio ni la más mínima oportunidad a defenderse y se quedó allí quieta y llorando mientras su marido se marchaba...

En su mente solo había un desafío, comprar un pequeño piso para tener a sus hijos con ella, nunca se llevó muy bien con su madre y quería vivir en paz la vida con sus hijos...en cuanto su marido salió por la puerta del local de alterne, lo intentó borrar de su corazón y siempre pensaba, lo hice por vosotros y tu ni siquiera lo sabes...

Una vez que pasó por el parque, vio a su marido Rogelio durmiendo sobre unos cartones y las lagrima asomaron a su rostro, tenía en la mano una botella de vino vacía y dormía con grandes ronquidos, se acerco a él y acariciando su frente lo beso y le dijo, te amo y dirigió sus pasos hacia su nueva casa donde lo esperaban dos seres maravillosos.

Nunca desprecies por su trabajo a una puta, no sabes sus motivos ni si algún día pasaras por eso.

Ángel Reyes Burgos

Carnicería en la aldea.-Capítulo 16

 
Capítulo 16.-Carnicería en la aldea

Antes de que amaneciera, conocedor de las intenciones de los aldeanos, el hombre tomó a sus bestias para poner rumbo a la aldea que se encontraba desprotegida, allí solo había un hombre de guardia, siete mujeres y tres niños, todos se habían congregado en dos chozas contiguas para minimizar en lo posible el peligro si los hombres no tenían éxito en su empresa. Sin carga y más ligeros que los aldeanos, en doce hora estaban a la entrada de la aldea, era las 18.00 hora y ya estaba oscureciendo, se apostaron a las afuera a esperar que todos estuvieran durmiendo.

El hombre que vigilaba fuera de las chozas, intentaba quitarse el frío a base de orujo, la fuerte bebida pudo con él y se quedó profundamente dormido…es lo que esperaba ese bestia para ir hasta donde estaba y descargar su maza con tanta violencia que le aplastó el cráneo dejando parte de los sesos al descubierto, el vigía ni se enteró…
Entró en la choza más cercana con su perra favorita y ese engendro que tenían por hijo, al andar caminaba erguido y tenía ya la altura de su padre, solo cuando corría lo hacía a cuatro patas.

Al macho lo envío a la otra choza con la hembra joven, tan sanguinaria como su padre y sus hermanos…los gritos de las mujeres y los niños siendo mordidos y golpeados solo me podían hacer recordar al infierno de Dante. Los perros no mataban inmediatamente, se limitaban a morder y desmembrar para que murieran desangrados y aterrados por el dolor, las mujeres fueron las que sufrieron más por ser más consciente de lo que le estaba sucediendo y morían con el terror dibujado en sus rostros.

No se comieron a sus víctimas, el hombre no se lo permitió, quería dejarles un claro mensaje a los aldeanos si conseguía regresar alguno, porque sus intenciones eran las de acabar con todos.

A la mañana siguiente en las cercanías de la cueva, Lucrecia seguía teniendo ese mal presagio sin saber aún lo que había sucedido en la aldea, preparó al grupo y se fueron directamente a la entrada de la cueva, era muy peligroso entrar y prendieron fuego a la zarza espinoso y cubierta de resina que ardía con facilidad, producía mucho humo por la humedad, todos se apostaron con las armas que tenían delante de las llamas esperando que el humo los hiciese salir, las llamas se consumieron, el humo se disipó y de la cueva no salió nadie, esperaron tres horas mas con los rostros contrariados hasta que Lucrecia se atrevió a entrar con muchas precauciones, pero esas precauciones eran innecesarias por que la cueva estaba totalmente vacía…



Lo más peligroso para el grupo era quedarse en ese sitio a esperar a que volvieran y Lucrecia propuso ir a la otra cueva y dejar a dos hombres apostados a lo lejos para avisar al grupo si esos asesinos regresaban, en cualquier caso, los hombres tenían que regresar al grupo al anochecer…Un búho entró en la cueva con una ardilla enganchada en sus garras, estaban a una hora de la media noche y el presagio de Lucrecia se materializó en ese búho, veía en sus grandes ojos, dos hombres gritando de terror mientras eran devorados por unos perros, supo que jamás los vería con vida…

Ángel Reyes Burgos

Venganza póstuma…Capitulo 16

Venganza póstuma…Capitulo 16
 

En unos trabajos de limpieza del río Guadalquivir, la pala subió un bloque de hormigón que aprisionaba los pies y parte de las piernas de un cadáver en avanzado estado de descomposición, cuando retiraron la losa, el interior se conservaba más entero, el resto había desaparecido seguramente victima de los pequeños carroñeros del río.

La policía tenía ahora que poner rostro y nombre a esos escasos restos con los que contaban, les llevó tres meses de ardua investigación. Revisaron los casos de desapariciones de los últimos treinta años, el forense dictamino que ese era el tiempo aproximado de la muerte de ese hombre. Visitaron algunas viviendas haciendo preguntas hasta que dieron con un joven que contó lo de la desaparición de su padre poco después de divorciarse y casarse con una joven, se llamaba Beatriz.

Los policías se miraron, parece que por fin tenemos a una…Marcial, el hijo mayor del mercader suizo asesinado preguntó, ¿que quieren decir con eso?...es asunto policial…
Tenemos que informarle que hemos encontrado en el río los restos de su padre, no está la cabeza y solo parte de los pies se conservan.
El hombre pareció relajarse y dijo, llevo esperando treinta años y por fin descansaré aunque ya se me fuera la esperanza de encontrar a mi padre con vida. Siempre supe que esa víbora de Beatriz lo hizo desaparecer.

En el auto los compañeros comentaron el asunto de Beatriz, ¿Crees que debemos ir a detenerla?...no tenemos aún ninguna prueba que la incrimine, pero si vamos a hacerle unas preguntas.
Marcial sacó de su cochera uno de los taxis de su propiedad, pensó que llamaría menos la atención entre el trafico sevillano y siguió la dirección del coche patrulla.

Al llegar a la propiedad de las damas, llamó a los cuatro vídeo porteros y en todos les dijeron los sirvientes que la señora estaba en la mansión tomando el té con Doña Lucrecia, por radio avisaron al agente de vigilancia contándoles que iban hacia la mansión para hacerle unas preguntas a Beatriz, que no dejaran que se marchara.

El taxi permanecía en las proximidades vigilando la verja de entrada y cuando la policía se marchó Marcial rodeo la propiedad en busca de la mejor zona para acceder sin ser visto, trepó por una enredadera hasta llegar a la altura del muro donde había una reja y desde allí terminó de subir y se deslizó hacia el lado de la propiedad, se puso un pasamontañas y tomando su pistola se sentó a esperar entre unos arbustos.

Cuando las damas vieron por su monitor que un coche patrulla se aproximo al de vigilancia y los cuatro agentes se bajaban, supieron enseguida que había problemas, Lucrecia le dio las llaves de su volvo y le conminó, vete inmediatamente…
Se fue al garaje posterior, salió a la calle y de nuevo por si alguien la seguía hizo la misma maniobra parándose en la farmacia e introduciéndose en una cochera que ascendería el vehículo a la altura de la calle posterior, rápidamente se dirigió a su casa a hacer las maletas…

Mientras la policía preguntaba en la mansión por Beatriz, las damas contestaron que no tenía ni idea de donde se encontraba, los agentes de servicio refutaron sus palabras diciendo que su limusina estaba fuera y que ellos la vieron entrar en la casa.
Ante esa evidencia Lucrecia le dijo, llegó a primera hora pero le surgió un imprevisto y tomó mi auto y se marchó, no sé donde…los policías estaban furiosos ante tanto descaro, pero eso era una señal inequívoca de que Beatriz se sentía culpable.


La verja de entrada de la propiedad de las damas se abrió y un volvo frenó sobre la gravilla de la casa de Beatriz levantando polvo y piedras con violencia, la dama se bajo como si dentro del coche estuviera el mismo diablo, antes de dar dos pasos, un verdadero diablo con pasamontañas, le disparó dos veces en el corazón y otra en la cabeza cuando yacía desangrándose en el suelo…dale recuerdos a mi padre, puta…

Ángel Reyes Burgos

El pequeño monstruo.-Capítulo 15



Capítulo 15.-
El pequeño monstruo.-


La primera vez que me llamaron `pequeño monstruo fue en la escuela Virgen de los Reyes, un internado de la Diputación de Sevilla, eran edificios que formaban parte del manicomio de miraflores, muy completo en sus instalaciones con campo de fútbol, piscina, voleibol, cancha de baloncesto, balón mano, como podía quejarme...bueno eso ocurrió una vez en la que viví la primera huelga de mi vida, cuando todos a una (200 niños), nos levantamos del comedor y vaciamos nuestros platos enteros por una comida que era incomestible, garbanzos con una especie de pitracos, (trozos de despojos),  nadando entre unos trompitos (garbanzos) duros como el acero... de mayor he pensado que era natural que no tuvieran para darnos de comer en condiciones si todo se lo habían gastado en el culto divino, con ese retablo de la capilla que era una obra maestra.
Pero el que no es feliz de niño, es que tiene algún problema y mi paso por ese otro internado de mayores en el que ingrese con doce años, fue una verdadera aventura que recuerdo con mucho cariño.

Mi profesor de física, el señor Valpuesta, era un hombre bonachón y francamente agradable, pero le cogí manía por que quería que estudiara y yo prefería dedicar el tiempo a jugar a balón cesto, decidí no estudiar su asignatura y me suspendía sin examinarme cada mes. Estuvo enfermo unos meses y cuando regreso, el profesor sustituto me había puesto ya tres notables. Por algún motivo, quise estudiar con el otro profesor con la intención de fastidiar a Valpuesta y demostrarle que sabia estudiar. El primer día de su clase después de su regreso, tomó mis notas y me dice...Pequeño monstruo, como es posible estas notas si es usted un verdadero becerro...

Me hizo repetir un examen para entender porque y le demostré que había estudiado en su ausencia, pero aún así, ya no dejó de decirme, pequeño monstruo...

Desde los nueve años que dejé la casa cuna, los pasé hasta mis doce con mi abuela en Linares como ya hice referencia, fueron unos años increíbles, en el patio de la casa había tres pilas grandes de lavar donde nos metíamos los primos a bañarnos, para apaciguar ese calor tórrido del verano andaluz.

El patio parecía una cooperativa familiar de carpintería, al fondo del patio se encontraban alineadas varias habitaciones convertidas en taller de carpintería, donde mi extensa plantilla de tíos se dedicaban al noble arte de hacer puertas y muebles para barnizarlas y a mi me daban la oportunidad de sacarme unos céntimos tirando de la sierra de mano o llevando cosas terminadas en un carrillo de mano a algún cliente que mostraban su gratitud con mis primeras monedas ganadas con el sudor de mi frente, yo me sentía un hombre de provecho con nueve años...

Lo mejor estaba por llegar cuando inmediatamente me hice de muchos amigos a través del colegio de Doña Carmen donde me inscribió mi tía Anita, intentando quitarme de la calle para que no rompiera en mis correrías cada semana un par de sandalias.

Enseguida me dí cuenta, que lo de estar en la carpintería era una mina...escribiendo este libro a veces he pensado que no soy precisamente el Cid Campeador y que mi historia no le iba a interesar a nadie,
pero es así como me sentía en esa época. La carpintería me proporcionó los escudos echos con los fondos redondos de contrachapado de las sillas que mis tíos arreglaban y los restos de palos las espada con las que armar a mis caballeros en esas luchas que provocamos en plena calle contra otros barrios... en tres ocasiones vino a mi casa la pareja de la guardia civil de Linares por culpa de algunas quejas, yo después de una batalla, me retiraba discretamente a casa de un amigo hasta la noche en la que la benemérita me dejaba de buscar y el asunto se olvidaba...cuando llegaba en la noche, mi tía Anita se me quedaba mirando y moviendo la cabeza...hay sevillano, ¿que voy a hacer contigo?, pues tita, dame chorizo frito que traigo mucha hambre, me freía dos o tres chorizos grande en mucho aceite que me comía con mucho pan y dormía como un jabato amamantado...

Pero una de las cosas más alucinante fue el conocer allí a muchas de mis primas, todas me parecían preciosas y me encantaba estar con ellas, pero mi corazón empezó a latir mas deprisa el día que vi pasar delante de mi casa a una hermosura de ocho años que después supe se llamaba Isabel, hermana de uno de los capitanes de mi ejercito y a partir de ese momento de mi Dulcinea del Toboso...
Ahora escribiendo estos recuerdos me digo, que pronto se me pasó los sofocos de la despedida de mi anterior Julieta... pero así he sido toda mi vida, un burlador de Sevilla...empedernido enamorado...

Corre una anécdota entre mi familia de Linares que no falta en cualquier reunión, hace ya más de cincuenta años, pero en una conversación telefónica con mi primo Juan Jose, que lo llamábamos Juancucú, solo hace unos días que me pregunto si ya había salido de los sólidos, líquidos y gaseosas...
en referencia a que me pasé todo un trimestre repitiendo por la casa los estados de la materia, sólidos, líquidos y gaseosos y no conseguía metermelo en la mollera...

Que tiempo mas felices, a veces pienso que me hubiera gustado no hacerme adulto y tener ahora que pasar por la tristeza que se apodera de mi alma cuando pienso en Pedro y sus circunstancias, pero en la vida hay que saber coger las rosas sin pincharte con sus espinas...

Ángel Reyes Burgos

La contorsionista.-Historia 15

Historia 15.- La contorsionista. 
La mujer es una gran contorsionista y no me refiero a este tipo de contorsiones que ilustra la imagen, son esas que tiene que hacer con la economía familiar cuando están casadas y antepone lo que sus hijos y su marido quieren ante que sus propias necesidades.

Hay mucho humor negro relacionado con sus compras compulsivas, no dudo de que ese problema existe en algunas mujeres, pero la regla general no es esa. La mujer es comedida cuando se trata de gastar del presupuesto familiar para ella misma, aunque puedan gastar con alegría cuando su familia lo necesita. El hombre no se priva de su fútbol que representa al año una gran cantidad de dinero, las salidas con sus amigos cuando así se tercia, un cambio de coche porque modelo está según el obsoleto y una gran cantidad de extras que a las mujeres ni se le ocurre.

Una madre se piensa dos veces si se va a comprar esos zapatos o ese vestido que tanto le gusta, pero solo se lo piensa una vez si le gusta para su hijo o su marido, porque fundamentalmente la mujer tiene un gran corazón y es en la pareja la menos egoísta. Si alguna vez nos quitáramos ese filtro con el que vemos a las mujeres y la miráramos con el alma desnuda, nos daríamos cuenta.

Consuelo era una de estas amas de casa, abnegada y entregada a las necesidades de su marido y sus tres hijos. Su marido Juan trabajaba todo el día y ella buena amante de la repostería, hacia cada día pasteles en su casa para venderlos en la calle, con lo que aportaba unos ingresos extras.

Solo tenía un problema, sus hijos pequeños tenían seis meses, el siguiente un año y medio y el mayor tres años. Cuando terminaba de las faenas de la casa y atender a sus hijos, era la hora de llegar su marido para comer, a veces se la había ido demasiado tiempo con la repostería y la comida no estaba lista, con lo que surgía una discusión sobre las prioridades que tiene una mujer para con su marido. El día que el le dijo que no olvidara quien lleva el dinero a casa, a Consuelo se le cayó el alma a los pies...

Consuelo no quería de nuevo tener una discusión sobre el peso especifico de cada miembro de la pareja en cuanto a horarios de trabajo y carga emocional, cosa que en una ocasión un mes atrás le dijo una noche que se encontraba agotada y se excusó con el para impedir tener relaciones sexuales.

Juan se enfadó por ese excusa de que estaba muy cansada y le recordó que el también trabajaba todo el día...ella le dijo que cuidar de los niños, de las tareas de la casa, la repostería y salir a vender con sus tres hijos a la calle era un maratón que la dejaba agotada.
Juan le dijo... ¿y para que vendes ni haces nada si yo jamás se donde va tu dinero?


Porque no miras en los cajones de la ropa de nuestros hijos, sus juguetes, en el juego de oro del reloj y el encendedor tuyo, en tu zapatero, en los dos últimos trajes...después mira en mi armario, en mis cajones y dime que ves...Juan se abrazó a su mujer y lloró de felicidad en su hombro...

Ángel Reyes Burgos

Persecución infernal, disparos contra Lucrecia…Capitulo 15

Persecución infernal, disparos contra Lucrecia…Capitulo 15



Después de los sucesos, las damas accedieron a la planta alta a través de un pequeño ascensor de emergencia del que nada sabía Don Tomas, fueron al convento a advertirle a Berta que la policía iba a poner en circulación una orden de búsqueda y captura contra ella….

La pequeña cabina por donde subieron las damas, partía desde la bodega de vinos en el sótano hasta llegar a la planta baja, solo subía un piso. El suelo donde pisaba era un plato ducha que al estar en la planta se integraba en un cuarto de aseo con  lavabo y Wáter, Sobre el pequeño ascensor había otro plato de ducha de setenta centímetro de lado, así que cuando el ascensor estaba en el sótano, el cuarto baño de arriba aparecía con su ducha y al estar arriba, una cabina de metra quilato con ducha incorporada.
Se hizo así a instancia del contratista como medida de precaución si la puerta blindada no se abría por fallo eléctrico o del sistema y por escapatoria en caso de necesidad.

Cuando las damas comprobaron por el monitor de sus móviles que el senador estaba muerto, Lucrecia acciono un mecanismo en un gran tanque que contenía espuma que se expandía y endurecía al contacto con el aire, pronto todo el sótano se encontraba sellado y en su interior como un gran cubo de poliuretano, sus tesoros se enterraron para siempre, ya no se podría entrar más en esa bodega en las que tantos planes maléficos se gestaron y llevaron a cavo por el extraño grupo de damas.

Un chofer de la limusina, recibió una señal en su móvil para que se marchara y las dos desaparecieron inmediatamente de la calle, el agente de servicio se quedó a la espera de ver salir a las damas. En la cochera posterior, las tres subieron a un volvo negro blindado y se encaminaron hacia el convento.

Por el espejo retrovisor, observaron un Fiat blanco que las seguía, Lucrecia que conducía no se preocupó por eso, siguió adelante y paró cerca de una farmacia, al lado había una puerta de cochera que se abrió con su mando y el coche se introdujo en ella, el perseguidor quedó esperando en la acera de enfrente. La cochera se elevó hasta el nivel de la calle posterior, las damas salieron y  continuaron su camino hacia el convento…


Tomaron la s-30, una pista de circunvalación que rodea a Sevilla hasta llegar a la auto vía Sevilla Madrid, una moto de gran cilindrada se acercaba rápidamente y Lucrecia giró hacia un polígono industrial, la moto las seguía y se produjo una gran persecución al mejor estilo de las películas. El auto se metió en una calle sin salida y el motorista poniéndose a la altura de la ventanilla de Lucrecia, disparó una ráfaga contra el cristal blindado que soportó perfectamente los impactos, mientras ella hacia una maniobra evasiva marcha atrás para salir de nuevo a la vía principal.

La persecución continúo por el polígono en una carrera frenética que nadie pensaba abandonar, pero el destino elige muchas veces quien gana o quien muere y al saltarse ambos un stop, quiso que el motorista colisionara con una furgoneta de reparto que frenó en seco al ver el coche negro pasar y el motorista colisionando en su lateral, se rompió el cuello en el fuerte impacto. El volvo negro continuó su camino para hacer una parada en un taller mecánico donde le cambiaron inmediatamente el cristal…

En el convento las monjas no podían tener nada que les pusiera en contacto con el exterior, prensa, móviles o televisión, estaban totalmente vetados y Berta tuvo que entregar su móvil cuando decidió quedarse, es el motivo por el que Lucrecia quería llegar al convento para advertirle de puesta en busca y captura contra ella emitida por el juzgado numero doce de Sevilla.

Al llegar al convento, la madre superiora les dijo que no podían ver a Berta, los seis primeros meses eran de aislamiento total y no se le permitía las visitas, ella podía dejarle un mensaje para transmitírselo si es algo muy urgente.
Solo dígale que hemos jugado al parchís y las fichas verdes tienen dos turnos sin tirar…


 Berta conocía muy bien el mensaje, cuando en el juego del parchís se come a una ficha, regresa a su casa, la salida para comenzar de nuevo y no sale hasta que los dados le favorezcan con un seis. Ella sabía que tenía que quedarse en el convento hasta que le avisaran que no había problemas…mientras tanto en la jefatura de policía, un agente tenía en su mesa la ficha de un Turco afincado en Tánger que aparecía en un vídeo de vigilancia de la aduana de Marruecos conduciendo el coche del marido de Berta…

Ángel Reyes Burgos

La cueva de los huesos.-Capítulo 15

 
Capítulo 15.-La cueva de los huesos

Siguieron por el monte hacia la cueva donde Lucrecia había dejado su hijo abandonado, un kilómetro antes de llegar a esa cueva, se encontraba la de los perros donde había caído Javier en un pozo trampa con estacas en el fondo, esa cueva no la conocía Lucrecia, cuando llegaron no había nadie y al entrar se horrorizaron del espectáculo tan macabro…el suelo estaba cubierto de huesos y restos de animales y entre ellos algunos eran humanos.

La cueva presentaba en su entrada las mismas características que la otra donde vivían los animales y el hombre, una entrada camuflada por la que había que pasar muy agachado, se encontraba detrás de unos matorrales de jara con espinas y hojas resinosas propia de esa zona de la sierra.

Acumularon los restos en un rincón y limpiaron la zona para disponerse a comer y descansar un rato para preparar las armas con las que contaban para dar caza al hombre y sus animales. Unos ladridos, alertó a los centinelas que avisaron a los compañeros de que tenían compañía, Lucrecia se asomó al exterior y pudo ver como a doscientos metros colina arriba, un hombre y dos perros acechaban a un jabalí, mandó a todos silencio para no alertarlos de su presencia tan cerca de ellos y poder conseguir la sorpresa en la cueva del hombre y sus animales.
En su rostro había tristeza y lagrimas, al fin y al cabo ese era su hijo, pero también tenía la responsabilidad de acabar con un ser tan sanguinario como ese.

El jabalí estaba acorralado contra una encina y los perros atacaban desde los lados mordiéndoles el lomo, un aullido de dolor de uno de los perros apagó, el sonido de los ladridos, el hombre alzo su maza y la descargó con furia sobre una hembra joven que apareció por su costado derecho y la fulminó al momento, los perros dejaron al peligroso jabalí a una orden del hombre, ya tenían su comida y no se iban a arriesgar con ese enorme macho con colmillos de veinte centímetros que te podía abrir en canal con un movimiento de su cabeza…
Se echó su trofeo de caza sobre el hombro y se dirigieron a la cueva, todos se pusieron en tensión esperando el encuentro, pero el hombre y los perros a unos cincuenta metros del sitio de la cacería, giró a su izquierda para dirigirse a la otra cueva donde estaban los dos cachorros que tenían ya la altura de un perro adulto.

Por el momento el grupo se quedó tranquilo y decidieron pasar el resto del día descansando y tomando fuerzas para lo que sabían seria un duro enfrentamiento, no podían entrar en la cueva con esos animales dentro, tenían que hacerlos salir y prepararles unas trampas en el exterior. Lo que más le preocupaba a Lucrecia, era el grado de inteligencia que podía tener su hijo, pues aunque con ese aspecto tosco y abominable, podía haber desarrollado un ingenio suficiente como para darles un disgusto a todos, incluso acabar con sus vidas…aunque ellos eran trece, no podía subestimar la naturaleza salvaje a la que se enfrentaban.

Algo que ignoraba Lucrecia y el grupo, era que el hombre merodeaba continuamente por la aldea en busca de alguna victima que se acercara al río, había visto los preparativos de los aldeanos y a prudente distancia para que no lo descubriera, siguió su marcha hasta cobrar su primera víctima, el asno que tenían en un árbol amarrado. La segunda víctima fue Andrés el carpintero que haciendo guardia cerca de la entrada de la cueva, desapareció sin dejar rastro, Andrés estaba sirviendo de entretenimiento a los feroces colmillos de los cachorros…



Lucrecia se acostó preocupada, presagiaba que las cosas no iban a salir como esperaba.

Ángel Reyes Burgos

Luchando por su vida.-Capitulo 14



Capitulo 14.-

Luchando por su vida.-
Pasó quince días sin que me permitieran ver a Pedro, por fin pude hacerle una breve visita y parecía un viejo, las manos le temblaban y sus piernas difícilmente le respondían, más que hablar balbuceaba motivado según el celador por la mucha medicación que recibía, su doctor declinó amablemente recibirme argumentando que Pedro necesitaba aislamiento y que no tendría otro permiso de visita, hasta no pasado otros quince días en el que esperaba estuviera más recuperado, quería ir bajando la medicación progresivamente para ver como respondía, hasta entonces tenia restringida todas las visitas, solo me permitió verlo a mi sabiendo la unión que había entre nosotros. 


Para mis adentros me dije, Te has salvado de nuevo Pedro, ¿cuando conseguirás tus propósitos?, yo tenia claro que de seguir así de enganchado lo volvería a intentar, por que conozco su forma de pensar, se odia a si mismo por haber caído tan estúpidamente en ese abismo tan difícil de salir y en esta ocasión seria mucho más difícil para el después de un nuevo fracaso.

Se que hasta que Pedro no consiga entender las palabras que en cierta ocasión le dije, no saldrá victorioso de esta ardua empresa que tiene que tomarse muy en serio. Le dije que lo primero era tener el objetivo claro, en esto no se puede decir, ¡lo voy a intentar¡ si se dice eso ya ha fracasado, tiene que pensar en un largo camino a recorrer y que puede hacerlo sin prisas, paso a paso con el objetivo puesto siempre en esa meta que se ha planteado...

En una ocasión le dije, Pedro, solo tienes que recordar aquellos momentos en los que no necesitaba de las drogas para moverte, intenta sentir esos tiempos donde tenias tu vida llena de logros sin la miseria a la que te somete y sobre todo hazte una reflexión, si has pasado treinta años sin consumir drogas, que te va a impedir ahora recuperar esos momentos y de nuevo poder vivir una vida plena.

Entiendo lo que me dices Ángel, pero es tan difícil...claro que es difícil, solo tienes que plantearlo como un largo viaje, puede que te parezca lejano si quieres ir andando desde Sevilla a Roma, pero si sabes y tienes claro que tu objetivo es llegar, nada ni nadie te impone el tiempo que tardes, un día haces tres km, otro cinco y sin correr puede que no te des cuenta que en un año has llegado a tu destino sin cansarte y sin traumas...el salir de la droga es una carrera de fondo que tienes que tener el convencimiento que vas a ganar por que te va la vida en ello...

Ahora recordando esto he pensado que aunque me dijo que lo entendía, parece que no fue del todo así, aunque su verdadero problema es el de no haber pedido ayuda aún en un centro de los que hay de ayudas a toxicómanos, cuando salga del hospital lo convenceré pues será la única forma en la que podría conseguirlo al tener una atención continua de psicólogos, médicos y lo más importante, la metadona que pueden rebajarte progresivamente para que llegado un momento no la necesites...

Limpiarse definitivamente de la droga no es sustituirla por la metadona de por vida, porque entonces estarás física y psicológicamente enganchado por siempre, el verdadero objetivo tiene que ser utilizarla como terapia reduciendo el porcentaje hasta que un día te encuentres que no la necesitas más. Es esa la meta que tienes que plantearte y seguro tu vida volverá a ser la que era...

Procuraré que asista al centro de desintoxicación donde puede pasar la mañana ocupado en alguna formación que aunque el no la necesite, es una buena forma de estar alejado de las calles y sentir que está haciendo algo por su vida. En esos centros puedes desayunar, comer y tomarte tu medicación antes de irte...no se si soy demasiado optimista, pero ahora pienso en Pedro después de haberse puesto en la recta hacia la recuperación y yo con el en un teatro viendo, ¡La Estupidez¡, una obra del autor argentino Rafael Spregelburd que versa sobre la fragilidad de la inteligencia en los tiempos que corren. Aunque se me hace, que esa estupidez es tan antigua como el hombre...

Una marcha peligrosa.-Capítulo 14


 
Capítulo 14.-Una marcha peligrosa

Corría el mes de octubre de 1932, cuando la comitiva puso rumbo al interior de la sierra que aparecía ya nevada, Lucrecia era la única mujer del grupo y tenía razones poderosas, ella era la madre de esa bestia que nunca tuvo que haber nacido, puso solo una condición, nadie excepto ella podía dar muerte a ese ser,…ella se encargaría de eso. Conduciría al grupo hasta la cueva donde dejó a su hijo. Solo Javier y Eva, sabían que Lucrecia era su madre.

La cueva estaba a más de un día de dura caminata con tiempo bueno, pero las circunstancias eran muy adversa por una sierra sin caminos y nevada, no cesaba de caer el agua nieve que le impedía la visibilidad y dejaban sus manos, pies y rostros entumecidos, tuvieron que hacer varias paradas para descansar y calentarse.
Antes del anochecer, comprobaron en una cueva y la encontraron vacía, en esa cueva solía invernar un oso pardo…era amplia y se instalaron en ella para pasar la noche, un generoso fuego los mantendría calientes y a salvo de animales.

Los despertó temprano una exclamación en el exterior de la cueva, Mierda, ¿quién pudo hacer esto? , el asno que llevaba las provisiones, aparecía descuartizado como si unos cuantos osos los hubiera atacado.
Todo el tronco del árbol donde estaba amarrado, aparecía cubierto de sangre, se notaba en el rostro de la gente la preocupación y el miedo, uno sentenció…si hicieron esta barbaridad en completo silencio, podían haber acabado con todos nosotros…

Lucrecia pidió calma y la necesidad de seguir con la misión, indispensable para la seguridad de todos en la aldea y su tranquilidad. Tomaron un rápido y frugal desayuno y se pusieron en marcha de nuevo bajo una intensa nevada.

El día fue durísimo para todos, no estaban suficientemente preparados para el intenso frío y esa cantidad de nieve que les dificultaba cada paso que daban, aunque tomaron toda la ropa de abrigo que había en la aldea, eran gente muy pobre que carecían de muchas cosas básicas…pero su determinación en la empresa que tenían por delante, les armó de valor para llevarla hasta el final. Descansaron solo una vez a las tres de la tarde para tomar alimentos y enseguida se pusieron de nuevo en marcha.

La nieve les dio una tregua y consiguieron llevar un ritmo más rápido aunque siempre mermado por los treinta centímetros de nieve que había bajo sus pies. A las seis de la tarde, advirtió Lucrecia que la cueva ya no estaba muy lejos y se pararían a descansar, la sierra estaba plagada de cuevas y guaridas muchas abandonada y en una de ellas que parecía todo lo confortable que una guarida puede ser, se dispusieron a cenar y a pasar la noche.

Por la mañana se despertaron sin ningún contratiempo…aunque eso se truncó cuando Andrés el carpintero que se había echado a dormir a la entrada de la cueva para vigilar, había desaparecido sin dejar rastro,  no había signos de violencia ni manchas de sangre pero Andrés no aparecía por ningún sitio…