En el abismo.-Capítulo 13




Capítulo 13.-

En el abismo.-

Al llegar al hospital, le hicieron un lavado de estómago, lo entubaron y después de dos horas lo subieron a la última planta del hospital Virgen del Rocío donde está la unidad psiquiátrica, yo hable con el médico, pero no pude decirle nada, pues no sabía lo que se había tomado, aunque los paramédicos que lo recogieron en la cuneta encontraron a su lado un bote vacío de trankimazin y una botella vacía de vino. Era ya el segundo intento de suicidio y me advirtió que pasaría mucho tiempo antes de que se atreviera a darle el alta...

Yo nada podía hacer ya en el hospital y me fui a descansar a casa, sin darme cuenta, unas lágrimas de intenso dolor hicieron aparición en mis ojos y tuve que parar el coche porque no veía bien la calle...
Me costó mucho dormir, hice lo que mejor se hacer para compensar esos momentos en los que siento que caigo en un pozo sin luz y me pierdo en la negrura...recurrir a mis recuerdos...

Ya hice referencia a que mi madre estaba trabajando en la casa cuna en dos funciones, una la de ama de cría y otra de costurera y maestra de costura de las niñas.

A mi me encantaba por la tarde cuando terminaban las clases irme con ella, quizas me encantaba por que aprendiendo costura estaba esa niña que ocupaba todos mis pensamientos. Le pedía un trapito a mi madre, hilo, aguja y me convertía en una niña mas, dando puntadas que mi madre corregía si no estaban bien dada, pero el que no estuvieran bien dadas no era culpa mía, mis ojos estaban más tiempo en esos ojos negros de la princesa que tenía enfrente y como no podía ser menos, mis dedos estropeaban el trapito que mojaba continuamente de sangre por los pinchazos, mi madre me decía, deja de mirar a la niña que te vas a desangrar...

Pero cómo no mirarla, si desde los dos años había suspirado tanto por ella que el pecho lo tenía inflado como un palomo, como no mirar a esa cara tan graciosa sobre todo cuando iba a dar una puntada sobre su telita y sacaba esa lenguita rosada a través de sus preciosos labios...y cuando levantaba la mirada para mirarme a mi, desaparecían todos los que había en el costurero, menos mi madre, que tenia que estar pendiente de ella mirándola con otro ojo para que no me cogiera pendiente de mi amor y me quitara el trapito y los utensilios de costura para mandarme al patio...esa era mi verdadera tragedia, que me separaran de su lado, ya tenia yo siete años y ella seis, toda una vida para unos niños que se miraron con una sonrisa desde que se conocieron...

Me había conseguido olvidar de Pedro camino a mi casa con estos pensamientos, mis ojos se habían secado y una profunda paz me invadía, besé la única foto que tenia de mi adorada niña que un día me dio mi madre cuando ya tenia que abandonar el internado a los nueve años para irme con mi familia de Linares a casa de mi abuela Ana y mis titos Antonio y Ana, recordé lo que lloramos el día que nos separamos y en ese momento no supe que jamás volvería a verla. Nunca sentí dolor con esos recuerdos, solo un agradecimiento infinito de haber podido vivir una historia tan hermosa y peligrosa a la vez, de haber tenido que esquivar tantos coscorrones sobre mi cabeza...durante muchos años incluso en el ejercito, cada vez que alguien levantaba el brazo cerca de mi agachaba la cabeza...

Subiendo a mi casa, me prometí que dormiría bien y no dejaría que los tristes acontecimientos de Pedro me causaran insomnio, pero eso es mas fácil decirlo que hacerlo, la luz del amanecer se filtraba ya por las cortinas cuando me quedé dormido...

Ángel Reyes Burgos

Empieza la cacería.-Capítulo 13

 
Capítulo 13.-Empieza la cacería

Tal como había acordado con Lucrecia,  Javier entró de madrugada en su choza cuando todos dormían, el herrero que estaba haciendo la última guardia, estaba roncando y con una botella de orujo sobre su pecho, se echó a dormir un rato hasta que el toque de campana de Lucrecia le diera vía libre para presentarse a sus vecinos y contarles todo lo sucedido con la muerte de su mujer y su hija.

A la salida del sol, Lucrecia se fue a la zona de reuniones de la aldea debajo de la campana y la hizo sonar insistentemente, rápidamente los aldeanos se reunieron junto a ella para ver que pasaba, había miedo en los ojos y Lucrecia los tranquilizo de inmediato diciéndoles que no había peligro inminente, que el motivo de llamarlos era por el asunto de los asesinatos de la familia de Javier y que iban a saber por el mismo quien los había matado…Una ola de murmullos se extendió entre los presentes, se levantó una voz, ¿es que Javier está en la aldea?, si, pero tenía miedo de vuestra reacción sin conocer los hechos y pensando la mayoría en su culpabilidad y yo me ofrecí para apaciguar los ánimos y deciros que hablará ahora con vosotros…todos callaron cuando con voz firme y autoritaria Lucrecia llamó…Javier, puedes salir.

Desde detrás de su choza, un Javier visiblemente abatido y demacrado se fue hasta donde estaban reunidos y se puso junto a Lucrecia…le acosaron enseguida a preguntas que casi eran una acusación y le sonaban a insultos… ¿Qué has hecho con tu familia?...
¿Donde están tus amigos que te acompañaban?...Lucrecia mando silencio a todos, era una mujer de carácter y la primera aldeana y todos las respetaban…Javier está aquí para explicarse y vino por propia voluntad, déjenlo hablar.

Todos sabéis que mi hija desapareció cuando estaba en el río, hicimos una partida de búsqueda y esa misma noche cuando estábamos durmiendo junto a una hoguera, me despertó un ruido, eran dos perros que mataron a dos de mi acompañantes destrozándole la garganta y un hombre con aspecto de salvaje primitivo, de dos golpes con una gruesa raíz terminada en forma de maza, le destrozaba el cráneo a otro…conseguí meterme entre unos arbustos para desaparecer rápidamente…

Les contó cómo había caído en una trampa y ese infernal ser, le clavó la cabeza que tenia de mi hija Eva María en una pica frente a mis ojos, yo regresé cuando pude salir del agujero a la aldea para contaros los hechos, pero me encontré con mi mujer rajada, nuestros pequeños arrancados de su vientre y su cabeza que no estaba porque me la llevó a mí como un macabro presente…volví inmediatamente al monte a buscar y dar muerte a ese degenerado ser y a sus sanguinarios perros.

Lucrecia fue a buscarme y contarme lo que pasaba en la aldea y aquí estoy no solo para contaros la verdad, si no para pediros ayuda y preparar una batida en firme para cazar a esos salvajes…Todos asintieron y se ofrecieron para la cacería…
A la mañana siguiente todos estaban concentrados junto a la campana, solo quedaban tres escopetas en el pueblo, las otras se perdieron en la primera batida cuando los hombres fueron asesinados. Un heterogéneo grupo de armas aparecieron, hoces, hachas, grandes cuchillos, rastrillos, todo lo que se pudiera utilizar como arma, cargaron un burro con provisiones y salieron como en una cofradía camino del linchamiento…

Ángel Reyes Burgos

El sorprendente giro de Berta.- Capitulo 13

El sorprendente giro de Berta.- Capitulo 13



Desde que salieron del internado, las damas a pesar de su educación religiosa, jamás pisaron una iglesia, o quizás fuera por esa misma causa de educarse entre monjas y sus malas experiencias con ellas las que hicieron apartarse de la religión.

Puede que por la vigilancia continua a que era sometida y la propia conciencia que la perseguía recordando los hombres que mató, le hizo dar un giro inesperado a su vida.
Una mañana se presentó en la mansión dos hermanitas de los pobres, monjas dedicadas a la asistencia a los necesitados, antes Rosario y Beatriz, habían declinado recibirlas.
Las hizo pasar al salón, les ofreció un aperitivo y sentándose les preguntó.
¿Qué puedo hacer por ustedes? Doña Berta…
Llámeme Berta por Favor.
Queremos terminar un comedor y reparar los dormitorios de nuestra casa de acogida para niños con retrasos mentales y deficientes físicos. El centro es muy viejo, una donación del Ayuntamiento De Sevilla que se dedicó muchos años a la atención de la tercera edad y se clausuró cuando hicieron el nuevo centro. Nosotros le pedimos la cesión para nuestra causa y nos lo concedieron.
Estamos visitando su casa y las de otras personas con recursos con la esperanza de que nos pueda ayudar.

Está bien hermanas, me gustaría ayudarles, pero tengo que conocer personalmente ese sitio para hacerme una idea de que necesitan, también me gusta saber dónde va a ir a parar mi ayuda y quisiera que mañana mismo me reciban y me enseñen el centro.
Al día siguiente la recibió la madre superiora que volcó sobre Berta todas sus dotes de amabilidad y nobleza cristiana, Berta por dentro pensaba, menuda rata, como si no os conociera…y empezaron la visita por las instalaciones.

A Berta se la hacía un nudo en la garganta al ver el estado tan lamentable que presentaba la construcción, sobre todo al ver a esas criaturas deficientes mentales hacinadas sobre el suelo de un salón de juegos donde no aparecía ni un solo juguete.
El comedor y la cocina estaban en un estado deplorable y parte del techo de un dormitorio, aparecía desplomado sepultando a las dos camas del fondo.  Se paró y dijo,
Ya tengo suficiente, cuenten con mi colaboración, ahora madre deme la dirección de su convento para ir a ver a la persona responsable de las finanzas.
Le dio la dirección a su chofer y se encaminaron al límite del casco urbano de Sevilla.

El convento está situado en unos terrenos de cultivo de la junta de Andalucía.
Al entrar por el camino que lleva a la casa central, observó a unas monjas con botas de goma y el hábito levantado trabajando la tierra, unas con azadón abriendo surcos, otra plantando unas matas y otra con una regadera echando agua.
Más allá había otras recolectando tubérculos y dos recogiendo naranjas, eso le hizo pensar en la diferencia de aquellas que conoció en el internado, vividoras y crueles.

Al entrar en el convento se sintió llena de una paz que no recordaba, su sobriedad le hacia sentir la humanidad que allí se respiraba, el silencio la confortaba y pensó…que buen sitio para limpiar mi conciencia…

Una novicia la condujo a una oficina pobremente amueblada donde la responsable del convento la madre general María de las Virtudes, le estaba esperando. Cincuenta y seis años de verdadera entrega a la causa de los necesitados le conferían a su rostro un aire místico que hacía sentirse en su presencia en paz con el mundo.

Pronto entraron después de unos saludos en el tema principal de la visita que le trajo al convento y Berta le entregó un talón de doscientos cincuenta mil euros, la monja puso ojos como platos a la vez que sus ojos se llenaban de lagrimas.
Después Berta le dijo, hermana, ahora tiene que hacer usted algo por mí. Dime hija que puedo hacer.
He visto que hay aquí novicias, jóvenes que algún día vestirán los hábitos, no quiero engañarla, pues se que yo no sirvo para estar encerrada, pero quisiera estar una temporada aquí de novicia y apartar el fantasma de mi pasado que no me deja dormir, necesito una cura espiritual, le compensaré espléndidamente por el  tiempo que pase en su convento.

Berta, te puedes quedar el tiempo que quieras, pero tengo que advertirte algo, no haremos distinciones contigo por tu posición y tu fortuna. Vestirás como las novicias y te asignaremos todas las tareas que ellas hacen, incluso recoger frutas y regar los huertos y eso será muy duro para ti que nunca trabajaste.

No se preocupe madre, aunque a mis cuarenta y nueve años, espero le tenga alguna consideración…
Berta no se quitaba de la cabeza el coche permanentemente apostado fuera de la verja de su propiedad y una llamada de un confidente sobre una próxima visita de la policía para preguntarle por el coche desaparecido de su marido que encontraron en el fondo de un barranco a las afuera de Tánger en Marruecos…

Ángel Reyes Burgos

El deseo.-Historia 13


Historia 13.- El deseo
Por mucho deseo que el hombre tenga, una mujer normal y sana es como un polvorín a punto de estallar si no se siente satisfecha, la diferencia con el hombre es que son mas recatada y prudentes a la hora de expresar sus deseos y necesidades sexuales y por encima de eso está para ellas el amor y la ternura que tanto necesitan.

Pero eso no lo entendía Amadeo que creía tener en su cama a una fría he insensible mujer, por que cada vez que quería hacer el amor con ella, sin un beso, unas palabras de cariño y unas caricias, ella lo rechazaba por no estar dispuesta a abrirse de piernas para ese merluzo sin sensibilidad...
Eso hacía que el matrimonio González funcionara mal y que sus deseos estuvieran permanentemente a flor de piel, pero insatisfechos...

Anita se sentía infeliz por que en más de una ocasión habló con su marido del tema de su comportamiento a la hora de hacer el amor. En lo que ella necesitaba para no sentirse como un simple recipiente donde el vaciaba sus necesidades ajeno a lo que ella sentía, pero Amadeo parecía estar sordo a todas esas conversaciones y aunque ella lo amaba, el deterioro del matrimonio era solo una cuestión de tiempo, por que una mujer que no se siente respetada y comprendida, es capaz de dominar sus deseos cuando el compañero no la sabe hacer vibrar.

El hombre por lo general aunque hay excepciones, se excita al mínimo roce y acaba en el mismo roce sin quedarle ganas para algo tan importante como son los besos y caricias después de una buena sesión amatoria y hacen sentirse a la mujer sola en esos momentos tan hermosos que compartieron, el se vuelve y se duerme y ella a veces se queda sin saber por que esta triste.

Amadeo reaccionó lo mismo que muchos hombre en su situación, primero con broncas y cabreos continuos con su mujer a la que acusaba de fría y después saliendo a la calle a buscar lo que para él no encontraba en casa por culpa de su mujer...pero pagar a una mujer en la calle para eso, solo hace empeorar el sentido de reciprocidad que se necesita en la pareja, en principio le parecerá bien llegar, terminar y pagar, pero no creo que eso pueda alimentar la otra gran parte de la necesidad del hombre, el sentirse querido, que solo se puede encontrar cuando  hay amor en la pareja.

Las continuas salidas de Amadeo, hicieron que las cosas empeoraran y que Anita se enterara de sus correrías y no estaba dispuesta a aguantar eso, decidió que cada vez que el saliera, ella haría lo mismo. Empezó saliendo a un bingo la primera noche que el le dijo que se quedaba a trabajar y cada noche que él le venía con la misma historia, ella se iba al mismo bingo.

Un día se sentó en su mesa un joven que enseguida le dio conversación y al cuarto día de encontrase en el bingo le dio toda su pasión en un hotel cercano, Anita disfrutó la diferencia con ese hombre que le decía tantas palabras cariñosas, que la acariciaba de una forma que ella no conocía y la hacía ascender al paraíso con sus caricias sin notar en ningún momento la imperiosa necesidad del hombre de forzar su imperio...Anita simplemente estaba extasiada con su amante.

La suerte para este matrimonio es que no tenían hijos y después de cierto tiempo Anita le propuso el divorcio, hubo una bronca tremenda porque él seguía echándole la culpa de todo lo que había pasado, pero ella mientras el gritaba pensaba, ¡a sonidos pronunciados por laringes descoyuntas, trompas de Eustaquio en perfecto estado letárgico¡ o sea, a palabras necias oídos sordos...

Anita se fue a vivir con el profesor de culturismo que le enseño la enorme cultura que tenia con su cuerpo y que le hizo sentir como una reina...

Ángel Reyes Burgos

De nuevo la tragedia.-Capítulo 12.



Capítulo 12.-

De nuevo la tragedia.-

Sudaba copiosamente cuando empecé a conducir camino de la carretera,  todo me parecía muy irreal al estar a las once y media de la noche en esa situación por una persona que aunque amigo, era totalmente ajeno a mi vida actual, yo me movía en un ambiente distinto entre empresarios y banqueros, clientes de mi constructora y mis obligaciones con los pagos, ¿Que hacía yo metido ahora en ese monumental jaleo?, la explicación solo la tenía el cariño que desde niño nos teníamos y que desgraciadamente me iba a pasar una gran factura personal...Me quedaba un buen rato de camino y quise relajarme recordando esos buenos momentos que se atesoraban en mi mente de cuando éramos pequeños, tardaba poco en dar con alguno, pues nuestras vidas estaban llenas de anécdotas que recordaba siempre con unas sonrisas por lo gamberro que éramos. Concretamente, recordé una en la que mi preciosa virgen María compañera del portal de Belén, ya era casi una mujer con sus seis años, y otra niña que no recuerdo su nombre, cuando las monjas no miraban, la tomamos de las manos a las dos, urgiéndolas  para que se vinieran con nosotros, era el més de febrero de 1956 y yo a mis siete años era todo un D. Juan, estábamos ensayando la obra de Romeo y Julieta. Yo me cogí un buen berrinche y lloros cuando me pusieron a una niña que no me gustaba como Julieta...pero me gustaba mucho el teatro y siempre iba al ensayo, aunque por otra parte si no iba, me llovían los cosquis en la cabeza de la coscorronera de turno...
Aunque pueda parecerlo, no tengo nada en contra de las monjas, tres tias mias lo son.

Sonreí recordando que una vez a solas en el jardín, ensayé mi papel con mi princesa mientras Pedro tomaba de la mano a su niña improvisando sobre la marcha, pues el papel no se lo sabía, yo solo me acordaba de esto...¡Ya se adelantó el día con veloz paso sobre las mojadas cumbres de los montes¡. Ahora tengo que besarte...en realidad el papel decía, ¡Tengo que marcharme¡... y al ponerle las manos sobre los hombros para besarla, nooo, que somos unos niños,no me puedes besaaaar, mientras se ponía los puños en los ojos como si llorara, solo cuando retiró sus manos vi que estaba llorando de verdad...una coscorronera que andaba cerca la oyó llorar y vino como si esas alas le diera poderes mágicos para volar y llevara escondido dentro de la toca una especie de resorte que le infieren un poder sobrehumano para descargar con tanta fuerza sus nudillos contra nuestras cabezas...los que lloramos ahora éramos Pedro y yo con verdaderas ganas, aquello había dolido como si fueras piedras que nos hubiesen caído del cielo...pero mereció la pena tener tan cerca a mi Julieta con esa carita que era como contemplar el arcoiris después de la lluvia...

Me estaba acercando al punto que me había indicado esa señora y mi cara se transfiguró al sentir el peso de la realidad, quería llegar por ver cómo se encontraba, pero por otro lado prefería no saber nada...no podía dejarlo tirado allí en medio de una carretera secundaria tan triste como una vida absurda como la que Pedro a elegido vivir, aunque no creo que nadie elija ese modo de vida, pero si se la buscan por la irracionalidad de sus actos.

Pedro no respondía a mis constantes empujones sobre sus hombros para que despertara, comprendí que no estaba drogado por heroína, seguramente se había atiborrado de trankimazin, unas pastillas que con demasiada ligereza recetan a los drogadictos para dormir y que la utilizan para no sentir el mono y quedarse dormidos, pero en tal cantidad que a veces le produce un fallo cardíaco... 

No podía hacer nada por el salvo llamar a urgencias para que le hicieran un lavado de estómago...
mi noche aún no había terminado...Le dí treinta euros a la prostituta para que se buscara la vida lejos de allí mientras llegaba la ambulancia, pues con ella llegaría la policía...y mi noche apenas empezaba.

Ángel Reyes Burgos

Asesinato de su hijo, Eva y Javier. Capítulo 12

 
Capítulo 12.-Asesinato de su hijo, Eva y Javier

Cuando llegaron a la aldea, tenían un hijo de seis años, de lo único que huían era de la miseria y unos padres fanáticamente religiosos que les hacia la vida imposible, por quedarse Eva embarazada sin estar casada.
Se instalaron cerca de la choza de Fray Tomas y Lucrecia, en una pequeña tienda de campaña del ejército que Javier le había comprado a un trapero. Al día siguiente Eva se llevó un poco más lejos la tienda pues le confesó a Lucrecia que sentía temor junto a Fray Tomas.

Pronto se encariñó Lucrecia con ese precioso niño y sus padres, les ayudaba en lo que podía, cuando Eva iba  al río a lavar la ropa, si Javier estaba en el monte poniendo trampas, ella cuidaba del niño. Aprovechaba cuando no estaba Fray Tomas para hacer más comida y dársela a hurtadillas a Eva, sobre todo pensaba en ese hijo pequeño para que no pasara hambre, ella que era muy conocedora de los dolores que produce en el cuerpo y el alma la impotencia y la necesidad.

Una mañana temprano, Eva y Javier se fueron al monte a ver las trampas y buscar bayas y tubérculos silvestres, dejaron al niño con Lucrecia porque Fray Tomas no estaba, Eva jamás dejaba al niño si el fraile estaba en la choza. Lucrecia fue a buscar agua al río y cuando volvió, el niño no estaba, se demoró algo más buscando unas setas especiales para sus pócimas y en poco más de media hora, el mal que acechaba tan cerca, se cebó en el dolor de la pareja.

Al regresar los padres del niño, las lágrimas de Lucrecia le alarmaron y entre llantos les explico lo sucedido, buscaron al pequeño hasta que se hizo de noche pero no aparecía por ningún sitio, Fray Tomas llegó por la tarde diciendo que no sabía nada del pequeño.
Al estar a solas con él le preguntó que por que tenía las manos manchadas de tierra y contestó que había estado buscando raíces, Lucrecia lo miró a los ojos y supo que mentía, se propuso averiguar la verdad, solo él podía ser responsable de la desaparición.

Por la mañana temprano, Lucrecia hizo un rastreo en círculos ampliando cada vez más la zona y como buena conocedora de las pequeñas señales de la tierra, se fijo en una pequeña zona que parecía estar disimulada a propósito y con sus manos, levantó la maleza que la cubría y ahondando en la blanda tierra dio con el cuerpo desnudo y ensangrentado del niño, enseguida comprobó que lo habían violado y roto el cuello.

Lucrecia lloró de rabia, impotencia y dolor por la muerte de ese inocente y por saber al instante que era ese fraile de los demonios con quien compartía la cama…

No les dijo nada a los padres del niño que seguían buscando, en su mente tenia trazado el plan para el fraile. Por la noche cuando el fraile dormía, tomo el hacha que tenia junto a la puerta y descargó con toda su furia un golpe sobre la cabeza del hombre, parte del cráneo se desprendió dejando caer sobre la almohada la esencia de lo bueno y lo malo que ese hijo de Satanás tenía en su cerebro. Lucrecia arrastró su cadáver hasta el lugar donde estaba enterrado el niño y lo puso frente a él mirando a los ojos…pequeño, aquí te lo dejo para que veas el asesino que te quito la vida por toda la eternidad…



El cementerio de la futura aldea, tenía sus primeros inquilinos…

Ángel Reyes Burgos

Planes de asesinato. Capitulo 12

Planes de asesinato. Capitulo 12
Lucrecia sin inmutarse en su asiente gritó, ¡Sentaros coño¡…las amigas parecía que les hubiera dado una orden un cuidador a sus perros, se sentaron sin decir una palabra.
Ella les habló…Sabéis que desde que éramos pequeña en el internado siempre estuvimos juntas y os protegí aunque solo tenemos un año de diferencia, di la cara por cosas que hacíais vosotras y cuando salí de allí os prometí que seguiría cuidando de todas. Lo que hice con Don Tomas el senador, fue para aseguraros un techo donde podáis estar al salir del internado y durante más de veinticinco años os he ayudado, asesorado y protegido…Las amigas asentían en silencio…
Pues eso mismo voy a seguir haciendo, ayudaros y protegeros incluso de vosotras misma y si alguna hace algo que ponga en peligro a las demás, se las verá conmigo, como Vanesa a la que quería como no podéis ni imaginar. Espero entendáis cuanto os quiero para haber tenido que tomar una decisión tan dolorosa para mí.
Las tres amigas se levantaron con lágrimas en los ojos y acercándose a Lucrecia la abrazaban y besaban.

Ahora prestar atención, sabéis que arriba tenemos vigilancia por el senador que yo no he querido nunca desactivar para utilizarla para mis propios fines y por eso Tomas ha tenido tantas perdidas en bolsa y se le fueron al garete varios negocios, por nuestros señuelos en las conversaciones dirigidas a que el tomara decisiones equivocadas.
Ahora estamos en esta sala para hablaros de los planes que tiene el para mí.

Sus plan desde hace muchos años fue eliminarme, pero nunca ha querido arriesgarse por la cinta que grabé de vídeo donde sale en la cama conmigo cuando aún era menor de edad, mi amenaza de hacerla pública si a mí me pasara algo lo ha mantenido quieto, pero se está haciendo mayor y ya no ejerce como senador, también he sabido que está muy enfermo y decidido a acabar conmigo. Los muros de hormigón y plomo que en este sótano mandé instalar, no son solo como protección contra escuchas, su mansión es gemela con esta y tiene en el sótano la bodega de vinos como era esto antes.

Las dos bodegas estaban comunicadas por un pasillo subterráneo que utilizaban en caso de emergencias…señalando a su espalda dijo…la puerta de entrada por el pasadizo estaba allí y la dejé inutilizable para que no pudiera entrar en la mansión.

Ahora es cuando más cuidado debo tener con ese hombre, porque en un mensaje de audio que me mandó una criada suya que tengo sobornada, habla con un ex-agente del servicio secreto de su seguridad personal y le ofrece quinientos mil euros por eliminarme, el agente ha rehusado por el peligro que existe en estos momentos por la vigilancia policial y los agentes del servicio secreto.

Por eso ayer cuando tomábamos el té arriba y sabiendo que el está escuchando, os comente ese audio y os dije que lo mandarais a la policía si yo sufro un atentado…
Yo no creo que ese cabrón se atreva a mover fichas…

En los registros efectuados en la casa por la policía, jamás encontraron la entrada a ese sótano, se accedía tecleando un código de seguridad en un pequeño panel camuflado dentro de la caja fuerte que hacia subir cuatro baldosas de mármol y bajar una escalera
automáticamente. Al llegar abajo había otra medida de seguridad, solo se accedía a un pequeño recibidor con un botellero de vinos  y dos sillas y en el frente una pared de hormigón donde parecía terminar ese pequeño sótano. Esa pared de hormigón forrada de madera como el resto de la pequeña estancia, subía o bajaba mediante un código que se introducía en el móvil de las señoras.

Quizás tanta seguridad sea la propia perdición de Lucrecia y sus amigas, por que Don Tomas en esos momentos, sonreía en su casa cuando le llegó un pedido que había hecho a un amigo alto cargo de un laboratorio que le suministraba al ejército productos químicos… Había una guerra a muerte contra Lucrecia y no quería perderla…

Ángel Reyes Burgos

El cornudo. Historia 12

Historia 12.- El cornudo


Hay hombres que no solo se merecen ser cornudo, sino que además le sientan bien los cuernos y este es el caso de Prudencio, que para nada hacía honor a su nombre, porque de prudente no tenía nada. Director general de una empresa de exportaciones-importaciones de maquinaria pesada para obras públicas, con un despacho que ocupaba gran parte de la última planta de un edificio alto.

Prudencio tiene cincuenta y dos años  y dos preciosas hijas a las que tenia siempre bien atadas, por que como él era tan putañero, pensaba que todos los hombres eran iguales y pretendía así mantenerlas a salvo, mientras el no dejaba títere con cabeza, aunque lo más correcto es decir que no dejaba en paz, esa cabeza que albergaba la entrepierna de su anatomía...

Contrataba secretarias cada mes, porque es lo que más duraban, parecían sacadas de una revista de playboy, no las examinaba, para que, si lo que más le importaba es que estuvieran buenas y poder presumir con sus ejecutivos que no se metían por los buenos resultados económicos de sus gestiones y es que en cuanto a finanzas, era un genio.

Dorita, la mujer de Prudencio, es a sus veinticinco años una dama de la que es imposible no volver la cabeza cuando pasa por la calle, una preciosa y explosiva morena que levantaba murmullos a su paso y algún que otro capullo al pasar delante de alguna obra...aunque conocedora de su gran éxito con los hombres y alguna que otra mujer, tenía su corazón en el matrimonio y sus hijas...

La fortuna familiar la había acumulado Prudencio y ella le exigió si se quería casar, que no habría separación de bienes, el estaba loco por Dorita y no titubeo al aceptar ese acuerdo.

Conforme pasaban los años, Prudencio fue cada vez mas imprudente en sus relaciones externas al matrimonio y Dorita cada vez se sentía más marginada y triste, el ultimo año apenas la había tocado y eso en una mujer con tan solo veinticinco años, era un cruel castigo tanto para su cuerpo como para su ego...veía en la calle la cantidad de hombres que se le insinuaban mientras ella los ignoraba y ese rompe bragas de su marido no dejaba el pajarito en paz...pero eso iba a cambiar...

Dorita consultó con una agencia de detective privado y le aconsejaron que se hiciera de pruebas que demostraran las infidelidades de su marido, ellos se podían hacer cargo de todo.
El detective que se hizo cargo del caso se instaló en un edificio alto de enfrente con un equipo de vigilancia, una cámara de vídeo con trípode y un gran zoom, una de fotos y un micrófono láser que orientado hacia la ventana podía grabar cualquier conversación...

En una de las cintas se observa como al salir de su despacho un hombre, se queda a solas con su secretaria que parecía estar tomando unas notas, el se acerca a ella y le quita la libreta de la mano después de haber ido a la puerta a echarle un cerrojo.
La levanta...ven aquí gatita que te voy a hacer maullar de placer...
Uy no don Prudencio, que estamos en la oficina...
Bueno, pero cuantas veces lo hemos hecho en la oficina gatita...
Pero es que hoy estoy con la regla...
Pero no creo que tengas la regla en la boca, así que no tienes excusa...

Se ve en el vídeo a la secretaria bajándole la cremallera del pantalón y un gusano que crecía por momentos para perderse entre los labios de la pudorosa secretaria...
Aunque eso era suficiente para pedir el divorcio, el detective gravó tres sesiones más con diferentes secretarias, en una de ella Prudencio detrás de una señorita con la falda levantada, parecía darle golpes para que escupiera el hueso de algún melocotón que se hubiera tragado...aunque lo que se estaba tragando por otro sitio era muy diferente.

Dorita después de ver las pruebas, pensaba que lo que tenía que hacer es ponerle los cuernos a ese pedazo de cabrón, lo hizo solo una vez con su entrenador de tenis, pues no quería arriesgarse a perder en el divorcio su más que suculento cincuenta por ciento del patrimonio familiar.

No dejó de reírse mientras el entrenador le daba todos los puntos con lo que parecía ser el mango de una raqueta por lo grande y duro...cuando ganó su cincuenta por ciento en el divorcio, ella seguía riendo cuando le regaló a su ex, unos prismáticos para que pudiera ver en el edificio de enfrente, a una Dorita disfrutando de sus diferentes amantes mientras miraba de frente a su despacho...pensaba, ahora me toca reír a mí...

Ángel Reyes Burgos

¿Sueño o realidad?, Capítulo 11



Capítulo 11.-
¿Sueño o realidad?

He hecho referencia en este libro al detalle de no saber algunas veces si mis recuerdos son provocados por la reiteración de mi madre a contarme las cosas de pequeño, pues dudo mucho que después de sesenta años esos recuerdos sean de mi mente, pero hay un detalle que me hace pensar que son mis propios recuerdos, pues hay cosas que jamás le conté a mi madre para no hacerla sufrir y aún así, las recuerdo como si fuese hoy cuando ha pasado...

No se con que me puse enfermo a los cinco años, una enfermedad infantil que casi todos los niños de la casa cuna pasamos y que me tuvo en cama una buena temporada. Nos aislaban en una habitación con unas ventanas casi a la altura del techo, un simple rectángulo arriba que me pasaba mirando horas enteras quizás con el deseo de salir volando por ella y salir de esa agobiante habitación.
Las mañanas se me pasaban rápidas entre las visitas del médico y las monjas, pero después de comer eran aterradoramente largas y tristes hasta la hora de la cena. Se que tenia mucha fiebre porque estaba ardiendo, sentí como mi sabana flotaba en el aire y yo con ella y al caer de nuevo sobre la cama, vi a mi madre a los pies conmigo embrazo y con un mechero me quemaba la cara...por supuesto eso nunca pasó, era producto de la fiebre tan alta que tenía...jamás se lo conté a ella,
¿Porque nunca se me olvidó?...

De joven he leído algunos libros tan extraños como, El tercer ojo,  La túnica azafrán o Una luz en la oscuridad de Lobsang Rampa, intentaba encontrar una explicación a mis sueños y también ejercitarme en la relajación, uno de los ejercicios consistía en estar tumbado sobre la cama y vaciar la mente por completo a la vez que te concentraba desde los pies hasta la espalda para bloquear los nervios que transmite la sensación del tacto de la piel, al cabo de muchos días intentándolo, empecé a sentir como si flotara de verdad sobre la cama y una sensación de libertad pasmosa...es muy parecido a los sueños que tenemos en los que volamos, pero esto de forma consciente...

Eso me hizo recordar a mi niñez cuando por las fiebres flotaba mi sábana sobre la cama y yo con ella.
Pero no me dió ninguna explicación de porque veía a mi madre frente a mí tomándome en brazo y quemándome la cara...Tuve durante muchos años pesadillas con eso...

Otra de las cosas que mi madre nunca contaba, era aquella vez que cerró una cancela de hierro a mi paso, con tan mala fortuna que yo estaba agarrando el marco y me aplastó el dedo gordo de la mano izquierda, me dejó una buena cicatriz y perdí la uña que nunca se recuperó del todo, a lo largo de mi vida jamás hemos mencionado eso y me pregunto, ¿como lo recuerdo con tanto detalle incluso la cancela en la que me hice esa lesión, que he visitado de mayor cuando voy allí...

En otro capítulo he hecho referencia a esas cicatrices que tengo sobre todo en la cabeza, pequeños recuerdos de los golpes que me gané por mis travesuras, pero tengo una buena cicatriz en la rodilla derecha que me la hice solo en el jardín corriendo a gatas detrás de un gato, un trozo de vidrio se me incrusto haciendome una verdadera carnicería, pero no seria la ultima vez que lo haría...

Cuando me siento melancólico me da por recordar cosas de mi infancia, aunque no sean del todo agradable si me hacen sentir que siempre he estado muy vivo y quiero seguir estándolo si los acontecimientos no pueden conmigo...

En ese punto de mis pensamientos suena el teléfono...una voz femenina que no conozco pregunta, ¿Es usted Ángel Reyes?, le contesto que si, usted quién es ¿la conozco?...No me conoce, estoy trabajando en la carretera de prostituta y junto a mi he encontrado en la cuneta a un señor que tenía en el bolsillo una tarjeta suya, no lo veo bien, pero yo no puedo llamar a la policía porque me conocen de trabajar aquí y no quiero que me encierren o me pongan una multa, si es amigo suyo procure recogerlo o llamar a una ambulancia. Ok señorita muchas gracias, quédese junto a el hasta que yo llegue, le pagaré por lo que deje de ganar en este tiempo...

Al coger las llaves de mi coche la tiré con rabia contra el sillón, ¡maldito cabrón¡, que te jodan, ya te lo advertí y mira como has terminado de nuevo...sentí una punzada en ese alma que parece tenemos y tomando de nuevo las llaves me puse la chaqueta y me fuí a la calle...sería una larga noche...

Ángel Reyes Burgos

La casa de Bernarda Alba, Historia 11

Historia 11.- La casa de Bernarda Alba

Todos conocemos la casa de Bernarda Alba por la obra de Federico García Lorca, esta historia mía en clave de humor, se sitúa en esa España profunda, con un personaje un tanto extraño como su nombre, Armando Bronca Segura. Este hombre se encargaba de la huerta y de que no le faltara hortalizas a ese conjunto de piadosas mujeres que se reunían en la casa para rezar y si podía, meterle su hortaliza a alguna descarriada que dejaba el rosario para ir a la huerta a darse golpes de pecho, mientras con la falda levantada, Armando le daba golpes de boniato...

Nadie sabía los apellidos de Armando por qué no se conocía que tuviera padres, se lo encontraron en un pajar donde una señora fue con un mozo del pueblo a clavarse, seguramente la única aguja que había y desde entonces se quedó el dicho de encontrar una aguja en un pajar, aunque tuvo que pajear mucho esa señora para clavarse esa aguja...

Armando desde que estaba en la casa la iba armando por todos sitios, le encantaba echar a pelear a las pudorosas señoras, que si fulanita o menganita, eran mejores en la cama, en el pajar o en el cobertizo de la huerta y entre pitos y flautas se montaban buenas broncas entre las señoras.

Aunque todas esas mujeres parecían que antes de levantarse se tomaban un zumo de limón por lo agrio de su aspecto, en realidad era solo fachada por que tenían campanillas entre sus muslos que sonaban cada vez que notaban que Armando estaba pues eso, armado hasta su máxima expresión ese boniato enorme que unos momentos antes colgaba bajo sus pantalones y que ahora pugnaba por perforarlo y salir a respirar el aire y el olor de los caracolillos de pelo que adornaban las vergüenzas de las vergonzosas señoras...

En Andalucía hay un dicho que mucha gente exclama cuando alguien te molesta...vete al coño de la Bernarda, me imagino que eso es porque en esa época la casa de la Bernarda estaba retirada del pueblo y era la forma más inmediata de mandarte a hacer puñetas, pero solo era un dicho pues si todos a los que se le dice eso aquí se fueran al coño de la Bernarda, una de dos, o la pobre señora se queda siempre con las piernas abierta o se lo hace coser...

Hoy no les mando al coño de la Bernarda, solo a que se sientan felices este fin de semana...

Ángel Reyes Burgos